Cómo hacer que tu sala u oficina tenga una buena acústica

planificar una buena acústica

Planificar una buena acústica en tu oficina es necesario si quieres optimizar tu espacio de trabajo. Si sabes cómo hacerlo o contratas a los profesionales adecuados, insonorizar el espacio puede ser una de tus mejores inversiones. ¿Quieres saber por qué?

Beneficios de planificar una buena acústica en tu oficina

El ruido es uno de los factores más agresivos en el entorno laboral. Provoca irritación y aumenta el estrés de los trabajadores, lo que termina derivando en una menor productividad, mayores conflictos y errores y una peor experiencia del usuario o cliente.

Por eso, minimizar el nivel de ruido es esencial para optimizar la productividad de tu plantilla. Además, crearás un entorno laboral más saludable y un entorno más agradable para tus clientes y visitas.

Algunas consejos para minimizar el nivel de ruido en el entorno laboral

Garantizar los requisitos acústicos adecuados en tu oficina requiere una combinación de elementos. Necesitarás instalar materiales absorbentes y piezas aislantes. Pero también tendrás que implementar políticas de silencio. Por tanto, si cuentas con la colaboración de tus empleados y estás comprometido con la mejora de tu empresa, puedes minimizar el nivel de ruido en tus instalaciones.

Primer paso: aislar la oficina y las fuentes de ruido

El 90 % de la contaminación acústica en la ciudad proviene del tráfico rodado. Por eso es importante que empieces insonorizando tu local. Está claro que esta es la mayor inversión, pero si puedes acometerla, sus beneficios excederán con mucho sus costes.

Deberías instalar dobles acristalamientos y, a ser posible, paneles aislantes en las paredes y techos. También puedes aislar otros elementos, como los puestos de trabajo de los teleoperadores o las áreas comunes como el vestíbulo y la cafetería. No olvides insonorizar también los ascensores y aparatos de aire acondicionado.

Segundo paso: adaptar el entorno

Adaptar el entorno de trabajo es lo más importante a la hora de garantizar requisitos acústicos aceptables. El ruido se genera a partir de las reverberaciones y los rebotes de las ondas acústicas. De modo que necesitarás instalar materiales absorbentes para que acaben con las ondas residuales.

Para ello, puedes utilizar paneles aislantes y trampas de ruido. Otros materiales que pueden ayudarte son las alfombras y cortinas. Aprovéchalas para dar un toque decorativo al espacio de trabajo.

También existe mobiliario que puede ayudarte a reducir el nivel acústico. Un buen ejemplo son las librerías y sillones. Y no olvides que las plantas pueden ejercer un efecto difusor al tiempo que mejoran el estado de ánimo de la plantilla.

En sentido contrario, deberías evitar elementos que sirvan como resonadores, como jarrones o vitrinas. Tampoco ayudarán los materiales sólidos y poco porosos, como el cristal o los espejos.

Por supuesto, tendrás que evitar la necesidad de generar sonidos altos. Y para ello puedes acercar los puestos de trabajo de tus empleados para que no se comuniquen a gritos. Crea un espacio aislado para las fotocopiadoras y otros equipos ruidosos.

También puede ser una buena idea establecer áreas de silencio y, apartadas de estas, áreas de conversación. Esta puede ser una solución ideal para sacar conversaciones molestas de la oficina, al tiempo que permite que tus empleados se muevan para descansar.

Tercer paso: establece un catálogo de buenas prácticas

Una vez hayas mejorado la acústica de tu oficina deberías establecer políticas de silencio. Solo con la colaboración de tus trabajadores conseguirás garantizar los mejores requisitos acústicos. Ya se ha indicado la posibilidad de establecer zonas de silencio y zonas de conversación.

Otras directrices adecuadas son:

– Prohibir las llamadas telefónicas. De hecho, lo ideal sería que los móviles estuvieran en silencio cuando se accede al puesto de trabajo.

– No permitir la reproducción de música a través de altavoces. Hay quien trabaja mejor escuchando música. Esto no es un problema siempre que lo haga con cascos o auriculares, pues en caso contrario forzará a sus compañeros a hablar más alto.

Respetar los requisitos acústicos para una adecuada salud laboral

Está demostrado que un nivel de ruido superior a los 50 decibelios afecta a la salud de los trabajadores. Además, se produce un estado de alarma que genera estrés en la plantilla.

Así, la constante segregación de adrenalina está relacionada con muchos problemas. De modo que aunque la contaminación acústica de tu oficina no llegue a producir una hipoacusia, sí podría derivar en:

– Falta de concentración.

– Problemas para conciliar el sueño.

– Malestar constante.

– Alteraciones cardiovasculares.

El Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo advierte que, aunque el silencio absoluto no es lo ideal (el trabajador necesita estimulación), los problemas derivados de un ruido excesivo pueden producir accidentes de trabajo y enfermedades.

Por eso se recomienda, especialmente en las oficinas tipo open space, que el gerente del negocio se tome un tiempo para planificar una buena acústica. Si estás en este proceso y quieres que te echemos una mano, podemos ayudarte. Somos especialistas en insonorización de oficinas y otros espacios.

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